Matthew.
Este día había empezado bien. Le había enviado un mensaje a Isabella invitandola a cenar esta noche como siempre ella había aceptado, pero me dijo que pagaría ella, ya que el último comercial que hizo fue gracias a nuestra farsa, reí ante eso.
Pero el día estaba por amargarse.
Estaba revisando unos informes cuando escuché unos pasos decididos y apresurados por el pasillo. No tuve que mirar para saber quién se acercaba. Rebecca siempre hacía una entrada, incluso cuando estaba molesta