Días después.
Habían pasado solo unas horas desde que Matthew recibió la llamada de su padre exigiéndole que fuera a su despacho en la mansión familiar. El tono autoritario en la voz de su padre era claro, y Matthew sabía que no podía ignorarlo, aunque sospechaba el motivo.
Al llegar, su padre se encontraba de pie frente a la ventana, las manos cruzadas a la espalda, con una postura rígida y dominante que parecía llenar toda la habitación. Sin volverse a mirarlo, el padre de Matthew comenzó, s