En cuanto me desperté, sentí que me venía un fuerte dolor de cabeza. Cerré los ojos, mordiéndome el labio. Volví a abrirlos y tardé un rato en darme cuenta de dónde estaba.
La pequeña e incómoda cama había sido sustituida por una mullida king size, con sábanas recién lavadas, planchadas y perfumadas de limpieza. La almohada había sido sustituida por tantas almohadas que apenas podía contarlas... Todas perfectamente alineadas, dos de ellas acomodando mi cabeza. Creo que la cama era un poco más p