Mundo de ficçãoIniciar sessãoNunca se me pasó por la cabeza tener una moto. Ni conducir una. Pero con dinero, todo es posible. No entendía nada de ese trasto de dos ruedas que parecía proporcionarme sensaciones tan increíbles. Sólo sabía que quería algo de calidad, con comodidad y seguridad. Así que salí de la tienda con lo mejor que había disponible para conducir: una Ducatti 1299 Superleggera morada.
En menos de una hora, un joven me ense&ntil







