La cara de Mark palideció mientras luchaba por mantener la compostura. “Debe ser una coincidencia. Alice debe estar por allí riéndose de nosotros ahora mismo”.
“Señora, ¿estás de cómplice con mi esposa? Jugar con la policía es un delito grave”.
De repente, su teléfono sonó. Contestó con manos temblorosas. “¿Los resultados del laboratorio?”.
La voz del técnico forense era urgente: “Detective, tenemos los resultados de ADN de la víctima”.
El detective jefe, con los ojos brillantes, tocó el hom