En el pasillo del hospital, las enfermeras susurraban entre sí; sus voces se extendían por el aire estéril.
“¿Se enteraron de la exesposa del Detective Martin? ¿La que encontraron en el edificio abandonado?”.
“Escuché que la mató un hombre con el que tenía una aventura. ¿Se imaginan?”.
“El Detective Martin debe estar devastado. Menos mal que tiene a Emma para consolarlo”.
“Una mujer tan dulce, que sigue con sus tratamientos renales a pesar de todo este drama”.
Emma estaba sentada en su cama