Capìtulo 3.5
Kisha.
Jamás había tenido una experiencia tan cansadora como aquella, embarazada, somnolienta, hambrienta, con el trasero entumecido y un corazón roto.
No podía pasarle nada más.
Acababan de llegar a Santa Catarina, eran las doce del mediodía y el sol parecía azotar la tierra con todas sus ganas.
Comenzaron a arrastrar las maletas fuera del aeropuerto, Kisha sudaba como nunca antes en su vida. No estaba acostumbrada al calor, solía pasar los veranos en Rusia envuelta en pantalones