Capìtulo 2.3
Ignatiev.
El sol estaba a punto de iluminar todo cuando Kisha se bajo de encima de el, llevaban horas explorando cada rincón de sus cuerpos. Horas haciéndose venir de todas las formas posibles.
Ignatiev la miro, con el rostro enrojecido y los orbes cerrados, disfrutó de la imagen celestial de aquel cuerpo hermoso.
Tenia el corazón a punto de explotarle, la amaba con todo lo que era, aunque no pudiera decírselo aún.
Se giro hacia la mesita de luz, agarrando la cajetilla de cigarrill