Capítulo 48
ADRIAN estaba sentado tras su escritorio, con las manos fuertemente entrelazadas y la mandíbula tensa en una línea inquebrantable. Las persianas de su oficina estaban cerradas a medias, con franjas de luz cortando la costosa mesa de madera. Había estado esperando este momento desde el amanecer, con la furia hirviendo en sus venas exigiendo una salida. Cuando la puerta se abrió y Claire entró, con la cabeza alta y los labios curvados en una media sonrisa burlona, Adrian se puso en pi