ADRIAN notó la mirada triste en su rostro, pero prefirió no comentar nada. Amelia, siempre elegante, se echó su costoso cabello hacia atrás, recobrando la compostura.
—Bueno, ya que... no estarás disponible este fin de semana, planeo llevar a Hazel a algún lado, como a un parque.
—Oh, claro —asintió él.
—Sí, y Clara dijo que vendría de visita con los niños, no sé cuándo.
—Ah, ok —murmuró él, buscando ya su teléfono y navegando por la pantalla.
—Voy a hacer una transferencia de 500 mil...
—¡Ah!