Fue hermoso escucharlo referirse a sus amigos de ese modo. Nunca lo había notado, sin embargo, su círculo más cercano era una hermandad. Respetaban la jerarquía, pero eran un bloque de te metes con uno y lo haces con todos.
—Eso es mucho que decir para ti.
—Sí, como tú eres mi novia, serás mi mujer, mi esposa y algo más. —Ya me estaba durmiendo otra vez.
—Falta tu amiga y amante a esa lista. —volvió a reír—. Mañana no me des más pastillas para dormir, por favor. —suspiró, me besó y se aferró má