Volví a ser el mismo, debería sentirme satisfecho, pero no fue así. Mi mente me envió la imagen de Verónica entrando al auto del pirobo de Juan, a la final la muy tonta no resultó ser tan perfecta. ¡Pues que se joda! También me incomodó dejar a Beatriz asustada, con ella me desquité la puta abstinencia.
Esa era otra zorrita la cual debe aprender a no andar de ofrecida. Ingresé al auto. Hace un par de horas Verónica salió de mi vida por completo. El imbécil de Juan debe de estársela saboreando.