La sangre me hierve a más no poder. Churrusco me miraba a la espera de instrucciones, al igual que el equipo.
—Rata, dale apoyo a la familia de González.
—Si Patrón. —miré a Aníbal.
—Envíale las coordenadas, debo hacer un par de llamadas. —tomé mi celular, llamé a nuestro infiltrado.
—Patrón ya todo fue entregado, voy con dos agentes a buscar a mi familia y por un tiempo nos perdemos.
—Emilio tiene a tu familia. —Solo obtuve silencio del otro lado.
—No… no, don Roland… no. —La voz se le quebró