Roland debe de entender que él pertenece a mi pasado. Si me amaba debió buscarme e insistir por mi perdón, pero eso no pasó.
—Mejor sigamos, el conjunto está animado.
—Limítate a eso.
Por lo visto su personalidad seguía siendo la misma, con hablar, la gente le teme., eso es innato en él, el saber intimidad a las personas.
—¡Compadre!
Un joven trigueño, contemporáneo, un poco más bajo que mi novio, se acercó y se abrazaron, se codeó con Juan, quién no apartaba la mirada de mí. Roland me acercó m