Me encontraba muy molesta.
—No soy nada fácil comprando ropa, me mido siempre varios vestidos, así que no presiones.
—La reunión es a las tres de la tarde. —miré el reloj, era mediodía apenas.
—Que psicorrígido eres.
Arqueó una ceja, entramos a la camioneta, me refresqué con el aire acondicionado, se detuvo al frente de una boutique y como Pedro por su casa dio órdenes de estilos de vestidos los cuales deseaba verme puesto. No dije nada, esperé a que terminara. Las vendedoras le sonreían y coqu