Volví a cargar. Su hermano se había sentado a su lado sin saber qué hacer, preso del dolor y el desespero. Volví a cargar, mientras lo hacía lo dejé a un lado, comencé la reanimación manual y respiración boca a boca, esperé a que cargara y volví a darle carga a ese corazón, sus signos volvieron. Y en ese instante grité, todo me temblaba, la mano de Rasca culo acunó el rostro de su hermana.
—Volviste Pato. —Me miró, su mano la puso en mi mejilla—. Gracias, hermano.
—Debemos llevarla al avión, no