—Me llevo ese piano señorita y acepto la lista de profesores de piano.
—Sin duda tiene a un pianista en su casa.
Verónica lo cargó llenándolo de besos. La emoción nos duró muy poco, el estruendo a un lado en el lugar donde estaban varias guitarras nos hizo mirar y al ver al terremoto de Dante y su réplica llamada Enrique que tenían en la mano la evidencia de su curiosidad.
Algunos empleados corrieron a levantar las guitarras y a mirar si quedaron en buen estado, presioné el puente de mi nariz,