—Matando a tu gente, uno a uno, poco a poco.
¿Le está contando el plan? En ese instante recordé en una de las clases que nos daba el capo de capos a los que entramos a su organización, después de una serie de pruebas nos organizaban en grupo.
De hecho, todos los que estamos encubiertos éramos de la misma clase, incluido Rino, pero él era más tecnológico. Esa tarde ingresó el temido don Roland Sandoval y a pesar de que era casi tres años mayor, parecía un hombre de cien por el poder que ejercía