—No le sigo señor.
—El tema no es mi cuñada, sino que necesito que mates a la hija de Blaz Fischer. —Me levanté.
—No hay trato. —Me miró con ira y le sostuve la mirada.
—¿Estás negando una orden mía?
—No asesino a mujeres, ni niños. —alzó su ceja.
—Te lo estoy ordenando. —No me moví de mi lugar.
—Sí mato a esa mujer, también mataré a su hermana menor. —El tipo se levantó y se me acercó, no me moví ni un milímetro.
—Mi hermana es tu novia.
—Haría una excepción a mis reglas. Eso sí, primero mato