Me extendió la mano. Habíamos cerrado el trato, la halé.
—Ahora que todo está claro voy a terminar algo.
La vi sonreír. Le quité la toalla y una vez más su cuerpo desnudo quedaba bajo mi dominio, pero esta vez fue ella la que me hizo una magistral mamada, me encanta como lame, muerde con delicadeza mis bolas, la chupa increíble. Comencé a acariciarle su centro, la sentí muy húmeda.
» Voy a mi cuarto por un preservativo.
—Güerito me inyecté, no quiero hijos antes de terminar mis dos carreras.
—Y