—Mientras no me pongas a vestirme igualitos como es esa tonta moda. —hice caras.
—Cielo, no es una tonta moda, es la demostración de unión familiar y si no te gusta, pues serás el niño diferente, porque la familia Sandoval el veinticuatro estaremos igualitos. —Se quedó mirándome.
—Hermosa, no voy a ponerme nada de esas maricadas.
—Bien. Te amo. —sonrió, besó a los niños, después a mí.
—Voy a bañarme para cenar.
Sonreí, ingresé al asesor, con cuatro hijos era una gran ayuda. Acosté a los niños y