Son las cinco de la mañana, hace veinte minutos salimos de la reunión con Rata, los niños siguen durmiendo, solo esperarán a que regrese el avión privado y se regresan a Blanco. Yo me quedo hasta el miércoles de la semana entrante, el jueves era mi primer día de clase. La Renacuaja hace un par de horas nos entregó una muda de ropa a cada uno de los que estábamos, fue recursiva la mexicanita. Que por cierto debe estar dormida.
—Arnold. —miré a Rata.
—Señor. —llegó a mi lado.
—No has descansado.