En ese momento ingresó mi mamá y Guadalupe sonriendo, Verónica preparó los teteros, nos lo entregaba y tomábamos a uno para alimentarlo, ella cargó a Victoria, fue la última.
—Amor, aunque no lo quieras, mañana buscamos dos niñeras, Lupe en menos de quince días ingresa a la universidad y no nos puede ayudar.
—Pero si los fines de semana me puedo repartir entre las tres casas. —dijo, le daba el biberón a Enrique.
—¡Muchacha! Nada de eso, tú debes enfocarte en tu carrera. —Le dijo mi mamá—. Puede