Diana me pide ser sinceros, estuve a punto de confesarle, pero no me siento capaz de hacerlo. Decidí alejarme por unos minutos, ahora debo debatir algo conmigo mismo. Ese pequeño tormento tuvo la valentía para confesarme cosas que no sabía, intuía, una cosa era suponerlos, otra muy distinta tener la certeza que pasaron, eso no me afecta, no le quita lo valiente que era.
Llegué a mi cuarto, tomé el bolso donde tenía las armas y bajé con él, debo armar la casa, esta era una construcción hecha por