Dos meses después – Blanco Texas
—¡No piensas salir de esa habitación Roland Sandoval Manjarrez!
Respiré profundo, querías una madre, llorabas en silencio por una, te pusiste a buscarla por debajo de las piedras. Pues ahora aguántatela.
—¡Ya bajo! No soy un niño chiquito.
Miré la pantalla, mi mujer seguía durmiendo, mañana se van para La Dorada, al matrimonio de Santiago, no la veré en una semana, la lejanía me estaba matando y verla por las cámaras no me era suficiente.
¡Ya la necesitaba que