En el comedor nos esperaban, era domingo, lo primero que hizo Cebolla fue cargar a Isaac, todos en la casa lo apreciamos, pero él demostraba un afecto mayor. Fue revelador lo que me acaba de confesar y tiene razón, debo respetar sus demonios, yo tengo los míos, solo espero que logre domarlos, así como los hizo Roland.
¿Soy bueno para dar consejos y yo?, ni mierda los tomo. La señora se acercó para abrazarme fuerte, tenía los ojos hinchados, nos ubicamos en cada una de nuestras sillas. Rasca cul