Después de más lágrimas, trato de poner la mejor cara, ellos no tienen la culpa y sé que todos a nuestra manera superamos su ausencia. Me visto de negro, no puedo ponerme algo diferente, ahora soy yo la que se viste con dos tonos, negro o blanco, parezco a Roland. —sonrío al verme, al espejo—. El negro no era mi color favorito, amo los colores, pero no soy capaz de ponérmelos, Inés dice que con el tiempo volveré a ser la misma. Sonó mi celular, era papá.
—Hola, papá. —traté que mi voz sonara lo