Mundo ficciónIniciar sesiónSus besos dulces la enloquecían, sus dedos traviesos jugueteaban sobre su ombligo y sus labios acariciaban su cuello. Un gemido de parte de ella provocó un gruñido en él.
—¿Mi leoncito está gruñendo? —dijo divertida y él soltó una carcajada.
—Te amo —susurró sobre sus labios.
—Yo también te amo. —Ella respondi&oa







