Al entrar a la habitación, sus ojos grises claros se pasearon en los alrededores, todavía las luces continuaban encendidas, sin embargo no había señal de que ese hombre estuviera ahí, al menos no en el cuarto y su sector anexo.
Sophia suspiró sintiendo un profundo alivio, se dirigió a su espacioso armario y comenzó a cambiarse rápidamente, quedando completamente desnuda.
Se colocó su ropa interior baja y tomó una bata hermosa de un color celeste pastel, cuan