Mundo de ficçãoIniciar sessãoDOMINIC
Por más que la abrace contra mi pecho, sus lágrimas y sus gritos siguen echándole ácido en este odio que siento por dentro. Cada suplica quiebra mis huesos en miles de pedazos. Tiembla en mis brazos, provocando que todo mi ser se erice. El sufrimiento de mi hija es algo que no puedo arrancar de sus más recónditas memorias. De mis manos se escapa ese poder de lograr que olvide para siempre todas las huellas que están marcada






