Por Rocío
La salud de Gabriel empeoraba día a día.
Yo estaba destrozada, porque no podía creer lo que estaba sucediendo.
No era justo, no lo era.
-Quiero hacer el amor… sin cuidarnos, quiero darte un hijo.
Me tomó completamente por sorpresa.
¿No era consciente que iba a fallecer?
No me asustaba criar sola a una criatura, pero me dolía que un bebé naciera sin tener padre, pero al ver la mirada de Gabriel, suplicante, tal vez pensando que era la única manera de estar en mi vida para siempre, ente