Por Rocío
Dejé la llave en donde solían dejarla mis padres.
Manejé despacio.
Al alejarme de mi ciudad natal, sentí que iba dejando mi vida allí.
Que mala broma del destino.
No quiero ni pensar, aunque no puedo dejar de hacerlo.
Tengo que tener mis sentidos en la ruta, aunque estaba prácticamente vacía.
Todo era desolación.
No quise ni mirar al pasar cerca de la clínica, es que era paso obligado para salir de la ciudad.
El dolor de mi corazón era inmenso.
Charo la hizo muy bien, la felicitaría p