“Hay heridas que solo el alcohol puede curar”
El ruido llegaba a ser ensordecedor, a decir verdad ni siquiera entiendo como Lissette logró escucharme. La casa estaba repleta de jóvenes quienes en su mayoría rayaban la intoxicación etílica o por sustancias que habían inundado mis fosas nasales en cuanto atravece el umbral de la puerta.
—¿Dijiste que era algo tranquilo? —indagué en un tono elevado con temor a que no pudiera escucharme.
—¡Lo es! —respondió divertida recorriendo el lugar con la vis