Sebastián estaba solo en el despacho, no había podido apartar de su mente ese último sueño, parecía que Sofía y Serené fueran una misma, pero eso era imposible, Sofía era un ángel, alguien llama la puerta, Sebastián da el paso, tal vez ya tendría la información que necesitaba…
-Señor tengo malas noticias, la señorita Serené no existe en la base de registro, y en el restaurante tienen prohibido hablar de ella con extraños,- Sebastián golpeó la mesa, eso tenía que ser obra de Pa