Alana
Desde que desperté no hago más que comer por los nervios que tengo, no es nada fácil prepararte para enfrentar algo como lo que voy a hacer yo. Dante ya me advirtió que hacerlo me puede hacer daño pero no puedo parar. Me acompaña y me da palabras de aliento aunque con sus bromas y su ego solo me hacen reír. Como ya se lo dije, casi lo hace perfecto.
Solo faltan cuarenta minutos para llegar y mis piernas están inquietas. No puedo con la felicidad y los nervios son embriagantes, camino