—Detente Caleb, no, no podemos
—Prácticamente eres una mujer libre Dulce ¿porque debería detenerme?
—Yo……. Yo….
—Tu que Dulce, habla de una vez o me volveré loco
Con la mayor vergüenza del mundo, tuve que decírselo, no queria que mi primera vez fuera de esta manera
—Soy virgen Caleb, por favor déjame ir
La sorpresa en sus ojos me dio espacio para poderme zafar de su agarre, corrí hasta mi auto con toda la vergüenza encima, queria morir, quien a sus veintiocho años sigue siendo virgen, menos