La sala de juntas estaba llena de tensión. Los hermanos, Caleb y Gustavo, al fin iban a enfrentarse, desde lados opuestos de la mesa, sus ojos clavados en un punto invisible entre ellos
La empresa familiar, fundada por su abuelo, había crecido hasta convertirse en un imperio. Pero después de la muerte de su padre, la lucha por el poder había comenzado ya que Gustavo no era un hijo legítimo, no tenía el reconocimiento de Caleb por ser un bastardo
Caleb, siempre había asumido que heredaría el co