Caleb sonrió desde el otro lado, viendo la expresion avergonzada en el rostro de su linda mujercita, el tiempo la habia cambiado, no tanto, pero tenia una ire de sensualidad inconfundible de mujer realizada, que el ya no podia contenerse la necesitaba, su anhelo por tenerla a su lado no lo dejaba pensar bien las cosas
—¿Cuando ira a verla? debería presentarse ante ella lo antes posible
—Pronto, muy pronto, no comas ansias Sofia ¿Ya quieres deshacerte de mi? recuerda que pago tú salario
—No p