Nolan giró la cabeza para mirarla y se quedó boquiabierto.
Maisie vestía su camisa blanca que apenas le cubría los muslos. Su cabello largo le caía en cascada por la espalda, y las mangas sueltas le cubrían las manos por completo. Dejaba el cuello ligeramente abierto, lo que le daba a Nolan la oportunidad de echar un vistazo a su cuerpo.
Él sabía que era una pequeña traviesa, pero no esperaba que verla con su camisa puesta le hacía un tormento tan intenso.
“¿Está lista la cena, Nolan? Tengo