Daisie sostenía una brocheta en la mano. Se bajaba la mascarilla para darle un mordisco cada dos pasos, parecía una gatita glotona robando la comida a su amo.
Nollace la miró y soltó una risita de adoración. "Parece que hoy no te alimenté lo suficiente. Andas comiendo desde que llegaste".
Daisie se quedó atónita.
No sabía por qué, pero le parecía raro que él dijera que no la alimentó lo suficiente.
Se tapó la boca y murmuró: "Hace mucho que no comía una brocheta".
Como si se le hubiera oc