Daisie chasqueó los labios y fue a lavarse las manos.
Mientras se lavaba las manos, Nollace terminó de poner la mesa.
Daisie le dio un mordisco a su comida. La carne se deshizo en su boca como una nube. No solo estaba tierna, sino que además sabía bien. No estaba grasienta, y era el mejor estofado que comió en su vida.
Nollace la miró. "¿Qué tal está?".
Mientras masticaba el estofado, asintió. "Está delicioso".
Nollace le pellizcó la mejilla y sonrió con adoración. "Entonces cómetelos todo