Daisie se encogió en el agua asustada y se sonrojó. "Yo... terminaré enseguida".
Nollace sonrió impotente. "Solo quería recordarte que no te sumerjas en la bañera tanto tiempo. Podrías desmayarte por el calor".
Cuando terminó de hablar, le tendió la ropa. "Dejé tu pijama en la puerta".
Daisie respondió con un leve zumbido.
Cuando la silueta desapareció, ella se levantó de la bañera, jalo la toalla y se envolvió el cuerpo.
Después abrió ligeramente la puerta del baño. El pijama que preparó e