Lucy siempre fue una chica despreocupada. No necesitaba mucho para satisfacer sus anhelos en la vida.
Ella siempre pensó que mientras uno estuviera sano y salvo, debería saber apreciar los pequeños placeres de la vida.
Hector la miró. Después de conocerla, se dio cuenta de que era una mujer fácil de complacer.
Especialmente sus ojos, que se veían muy claros, como si siempre tuvieran un toque de claridad que ignoraba todas las distracciones de la vida.
Después de entrar en la sociedad, siempr