"Sí”. Naomi sonrió y asintió antes de tomar el asiento frente al Señor Roswald.
Él la estudió y sonrió. "Qué sorpresa. No esperaba que fuera tan... elegante, Señorita Xavier. Pensé…”.
"¿Qué pensaba?".
El Señor Roswald se rio y continuó. "Pues… usted no se parece mucho a la descripción de su madre".
Naomi asintió. El Señor Roswald pensó en algo y tomó el menú. "¿Quiere comer algo? Siéntase libre de pedir lo que quiera”.
Ella se quedó perpleja por un momento antes de responderle con una sonri