La esposa del jefe de edición se quedó mirando los documentos que tenía en sus manos, frunció el ceño, arrojó la carpeta sin abrirla en el asiento del copiloto y se fue.
Al día siguiente, en la compañía de revistas de moda...
El jefe de edición le pidió a alguien que siguiera a su esposa para saber su paradero. No habría encontrado nada si era inocente, pero descubrió que su esposa estuvo visitando el Hotel Presagio frecuentemente estos días, y que cada visita duraba horas.
También le pidió a