Perspectiva de Penny
Llevo a Sam al interior de mi casa con todo mi cuerpo llamándolo a gritos.
—Es la primera vez que entras a la casa —digo mientras él camina detrás de mí hacia la sala—. Sí, señora, tengo mucha sed —responde con un tono ronco, y siento el doble sentido sucio en sus palabras.
—Puedes llamarme Penny, no hace falta que me digas señora —le digo. Oigo su risa baja—. Sí, Penny —contesta, y un escalofrío me recorre la espalda. Hay algo en su forma de hablar que me pone cachonda y n