Perspectiva de Penny
—Sí… sí… —grito mientras me embiste desde atrás con una ferocidad brutal.
—¡Ahí! ¡Justo ahí! —gimo fuerte, empujando las caderas hacia atrás para recibirlo más profundo. Me encanta cuando duele así. Unas cuantas embestidas más y, en cuestión de segundos, vacía sus huevos dentro de mi coño empapado con un fuerte gruñido.
Quiero llorar cuando mi marido multimillonario saca la polla y se va al baño a limpiarse, dejándome sola y frustrada en la cama, cubierta de sudor. El sudor