Brenda y Jeremy crecían aceleradamente. Estaban enormes, en realidad. Ella era súper linda y él muy guapo y atractivo, enorme como su padre, fornido y sería, en breve, tan alto como él. Era su vida imagen además. Brenda, en tanto, se parecía mucho a mí y tenía toda la estampa de modelo. ¡¡¡Mi hija era una reina de belleza!!!
Esa tarde cuando hacíamos las tareas juntos en el estudio de Rancho Monroe, Jeremy me preguntó por su padre. -Todos mis amiguitos tienen su papá, ¿quién es mi p