El turismo, ya les he dicho, era la principal fuente de ingresos para los sencillos aldeanos de mi isla. Esa noche, después de meditar mucho, decidí iniciar una agresiva campaña publicitaria, destacando los atractivos de mis dominios: sus paradisíacas playas, sus frutos y animales exóticos y el paisaje idílico coloreado de verde la selva, incluso organicé un open de tenis que contó con los mejores raquetas del mundo. Invertí mucho dinero pero conseguí que en el certamen participen tenistas del