A las diez de la noche.
En la habitación del hospital, Rosa, con la cara vendada, estaba sentada en la cama, llorando muy asustada mientras era interrogada por la policía.
En ese momento, Patricia entró apresurada con Juan: —Sofía, ¿podemos hablar a solas con Rosa?
Sofía, la encargada del caso, dudó por un momento, pero finalmente salió de la habitación con su equipo.
Rosa intentó en ese momento levantarse de la cama: —Patricia, por favor, tienes que salvar a nuestra presidenta.
Juan la observó